viernes, 4 de marzo de 2016

Duelos de ofensa al honor

Pistolas de duelo
Duelo es el combate o pelea singular, en el que se enfrentan dos personas individualmente; aunque también puede llamarse "duelo" al combate entre dos grupos, especialmente si cada uno envía como representante a un campeón para que dispute el combate en su representación. Suele estar ritualizado, y ser consecuencia de un reto (riepto) o desafío previo, que surge a partir de una enemistad por cualquier causa. Está vinculado a los conceptos clásicos de honor y venganza.

En su modalidad más formalizada, el duelo fue practicado desde el siglo XV hasta comienzos del siglo XX en las sociedades occidentales, como evolución de las justas o torneos medievales. Era consensuado entre dos caballeros, que utilizaban armas mortales de acuerdo con reglas explícitas o implícitas que se respetaban por el honor de los contendientes, acompañados por padrinos, quienes podían a su vez luchar o no entre sí.

Desde sus inicios el duelo, a pesar de su aceptación social y popularidad literaria (Jovellanos, El delincuente honrado, 1773, Pierre Choderlos de Laclos, Las amistades peligrosas -Les liaisons dangerouses-, 1782, Joseph Conrad, Los duelistas -The duel o Point of honor-, 1908), recibió distintos grados de condena por las autoridades eclesiásticas y civiles, llegando a su ilegalización, que no fue efectiva hasta las primeras décadas del siglo XX. El duelo es considerado un acto ilegal (asesinato en primer y segundo grado) en la mayoría de los países.

El duelo se desarrollaba por voluntad de una de las partes —el desafiante— para lavar un insulto u ofensa a su honor (injuria). El objetivo no era en general matar al oponente, sino lograr «satisfacción» restaurando el honor propio, cosa que se obtenía al poner en juego la vida para defenderlo.

Debe distinguirse a los duelos de las pruebas de combate, ya que los primeros no se usaron para determinar culpabilidad o inocencia, ni constituyeron procedimientos oficiales. Los duelos fueron en cambio generalmente ilegales, a pesar de que en la mayoría de las sociedades donde fue usual, contó con aceptación social.

Los participantes de un duelo correctamente planteado no eran por lo general perseguidos, y en los casos en que sí lo eran, no se los encarcelaba por tal motivo. Se consideraba que sólo los caballeros (aristócratas o adinerados) los cuales tenían un honor que defender y, por lo tanto, la clase social alta era la que calificaba para realizarlo: si un caballero era insultado por alguien de la clase baja, aquel no lo retaba a duelo, sino que le infligía algún castigo físico o comisionaba a sus sirvientes para que lo hicieran. En algunos países, en especial de origen anglosajón, el reto era realizado públicamente con el golpe de un guante en la cara del oponente o se dejaba caer el guante ante los pies del desafiado quien lo recogía si aceptaba; desde entonces ha perdurado el dicho popular —«recogió el guante»— para indicar que alguien respondía a la provocación de un opositor.

Orígenes
El término «duelo» para referirse a este tipo de contiendas se remonta al siglo XV en Europa. La palabra deriva del latín duellum, que en latín clásico se escribía bellum, con el significado de 'guerra'. La etimología popular lo asoció a duo ('dos'), resaltando la acepción de «combate uno a uno».

Las confrontaciones físicas relacionadas con insultos o posicionamiento social se remontan a la prehistoria humana, pero el concepto de duelo formal en la sociedad occidental se originó en el duelo judicial de la Edad Media, y en antiguas prácticas pre-cristianas de la época vikinga.


Los duelos judiciales fueron abolidos por el cuarto concilio de Letrán en 1215, pero hay testigos que informaban todavía en 1459 sobre la aceptación del sistema para resolver algunos crímenes capitales.

La mayoría de las sociedades no condenaba el duelo; en rigor, la victoria en duelo se reconocía como un acto de heroísmo y no como un asesinato, y el estatus social del vencedor se veía incrementado. Durante el Renacimiento temprano, la práctica del duelo establecía la respetabilidad de un caballero, y era el medio aceptado para resolver disputas. En aquellas sociedades era sin duda una alternativa mejor que otras formas de conflicto menos reguladas.

El primer código de duelo (Code duello) apareció en el renacimiento italiano, si bien reconoce varios antecedentes, incluyendo la vieja ley germánica. El primer código formalizado a nivel nacional fue el francés, y recién en 1777 se redactó en Irlanda un código que —debido a la emigración— sería el de más amplia influencia en los Estados Unidos.

No obstante lo anterior, los duelos no fueron exclusivos de las altas clases de Europa; los gitanos, ciertas tribus de indios norteamericanos (Navajos) y otras etnias euroasiáticas tenían en sus códigos de conducta sus propias versiones de duelos (generalmente con cuchillos o hachas), y contemporáneamente también en las clases bajas de Estados Unidos, Colombia y Brasil aún se practica este tipo de enfrentamientos con arma blanca o de fuego.

Reglas
Los duelos podían efectuarse con la espada de duelo europea o —desde el siglo XVIII en adelante— con pistolas. Con este fin se fabricaban artesanalmente bellos pares de pistolas de duelo para uso de los nobles ricos.

Después de la ofensa real o imaginaria, los partidarios del ofendido demandaban «satisfacción» del ofensor, explicitando la demanda con un gesto insultante al que era imposible permanecer indiferente; golpear al ofensor en el rostro con un guante, o tirar el guante al suelo delante de él —de aquí la frase «tirar el guante»— que con el tiempo se ha convertido en sinónimo de cualquier desafío.

Esta costumbre se originó en la Edad media, cuando se ordenaba a un caballero, que recibía una palmada ritual en la cara simbolizando la última vez que la aceptaría sin devolver un desafío. Por tal motivo, cualquiera que fuese golpeado con un guante estaba considerado, como el caballero, obligado a aceptar el desafío, o quedar deshonrado.

Cada parte en disputa debía elegir un representante de confianza (segundo, o padrino) que acordaría el sitio del «campo de honor», cuyo principal criterio de elección era que estuviera aislado para impedir interrupciones. El padrino que tenía calidad de testigo de fe, tenía que verificar las armas, las reglas y en caso de que su representado falleciera, hacerse cargo de su cuerpo para ser entregado a sus familiares y dar parte ante la autoridad.

Por la misma razón, los duelos se efectuaban tradicionalmente al amanecer. También era deber de cada parte comprobar que las armas fueran iguales y que el duelo resultara justo.

A elección de la parte ofendida, el duelo podía ser:

  • «A la primera sangre», en cuyo caso finalizaba tan pronto como uno de los duelistas resultaba herido, incluso si la herida fuera leve.
  • Hasta que uno de los contrincantes fuera «severamente herido», de forma tal que se encontrase físicamente incapacitado para continuarlo.
  • «A muerte», en cuyo caso no habría satisfacción hasta que la otra parte estuviera mortalmente herida.
  • En el caso de duelos «a pistola», cada parte podía disparar un tiro. Incluso si ninguno acertaba el disparo, si el desafiante se considerase satisfecho, el duelo podía declararse terminado como generalmente sucedía. También un duelo a pistola podía continuar hasta que uno de los duelistas fuera herido o muerto, pero un intercambio de más de tres series de disparos era considerado bárbaro, además de ridículo por la falta de puntería.

Bajo estas condiciones, una o ambas partes podían intencionalmente errar el disparo con el objetivo de cumplir las formalidades del duelo sin pérdida de vida u honor, práctica habitual de algunos duelistas que recibía el nombre de deloper. Hacer esto, obviamente, resultaba muy arriesgado si el oponente no estaba dispuesto a hacer lo mismo. El delope fue expresamente prohibido por el Código de duelo de 1777. Sin embargo las posibilidades variaban, y muchos duelos de pistola fueron a primera sangre, aunque otros a muerte. La parte ofendida podía detener el duelo en cualquier momento, si creía satisfecho su honor.

Para un duelo de pistolas, las partes debían ubicarse espalda contra espalda con sus armas cargadas en la mano, y caminar un número prefijado de pasos, volverse al oponente y disparar. Típicamente, cuanto más grave era el insulto, menos eran los pasos a caminar. En muchos casos los padrinos solían demarcar el suelo previamente, indicando el punto donde los duelistas debían detenerse, girar y disparar. A una señal, frecuentemente un silbato, los oponentes podían avanzar hasta las marcas y disparar a voluntad. Otra técnica consistía en efectuar disparos alternativamente, comenzando por la parte ofendida.

Muchos duelos históricos se evitaron por la imposibilidad de acordar el methodus pugnandi. En el caso del Dr. Richard Brocklesby, no hubo acuerdo en el número de pasos, y en el duelo entre Mark Akenside y Ballow, uno explicó que nunca se batiría durante la mañana, y el otro que nunca lo haría por la tarde. John Wilkes, que no se detenía en ceremonias por estos pequeños detalles, contestó a la consulta de Lord William Talbot en relación a «cuántas veces dispararía en un duelo» lo siguiente: «Tanto como su excelencia desee: he traído una bolsa de balas y una petaca de pólvora».

Duelos famosos
Declinar un desafío era a menudo equivalente a ser derrotado por abandono, y se lo consideraba un deshonor y un acto de cobardía. Los individuos importantes o famosos corrían un riesgo especial de ser desafiados a duelo.

Entre los duelos más famosos se encuentra el de los estadounidenses Hamilton y Burr. En esa oportunidad el destacado miembro del Partido Federal de los Estados Unidos, Alexander Hamilton fue herido mortalmente. También se recuerda el duelo entre Arthur Wellesley, primer duque de Wellington, y George William Finch-Hatton, 10.º conde de Winchilsea, en el que ambos contendientes se dispararon al aire.

El poeta ruso Alexander Pushkin describió proféticamente varios duelos en sus obras, notablemente el de Onegin contra Lensky en Eugene Onegin. El propio Pushkin fue herido mortalmente en un duelo controvertido con Georges d'Anthés, un oficial francés de quien se rumoreaba que era amante de la mujer de Pushkin. Anthés, que fue acusado de hacer trampa en ese duelo, contrajo matrimonio con la cuñada de Pushkin y se encaminaba a convertirse en ministro y senador francés.

El último duelo a muerte en Canadá involucró a John Wilson desafiado por Robert Lyon a un duelo a pistola después de una pelea iniciada por observaciones sobre una maestra de escuela con quien Wilson terminó casándose luego que Lyon falleciera en el duelo.

En 1832 el matemático francés Évariste Galois encontró su muerte a la temprana edad de 21 años en un duelo contra un presunto agente provocador de la policía de Luis Felipe de Orleans. La noche anterior a su muerte la empleó en escribir a un amigo todos sus resultados matemáticos, con el encargo de que fueran transmitidos a algún matemático extranjero.

En 1864 el escritor estadounidense Mark Twain —luego editor del New York Sunday Mercury— evitó por poco enfrentarse en duelo con el editor de un periódico rival, posiblemente por la rapidez mental de su padrino, que exageró la puntería de Twain con la pistola.

El 12 de marzo de 1870 tuvo lugar el Duelo de Carabanchel en la escuela de tiro de la Dehesa de Carabanchel entre Antonio de Orleans, duque de Montpensier y Enrique de Borbón, duque de Sevilla, en el que el primero perdió sus opciones a reinar en España, y el segundo su vida.

A principios del siglo XX, Hipólito Yrigoyen se enfrentó a Lisandro de la Torre en un duelo con sable. Yrigoyen no tenía experiencia en esgrima por lo que contrató a un maestro. De la Torre era un maestro en dicho arte y había ganado varias competiciones. Durante el duelo, Yrigoyen hirió a De la Torre tres veces mientras que este no lo tocó siquiera. Después de este duelo De la Torre se dejó barba para ocultar los cortes.

El 6 de agosto de 1952, se llevó a cabo el último duelo de honor registrado en la historia de Chile. Fue entre los entonces senadores Salvador Allende y Raúl Rettig, siendo el desafiante este último pues impugnó los dichos del doctor Allende en el senado. Aunque dispararon a matar, ambos erraron sus disparos. Después volvieron a ser amigos.

Duelos inusuales
•    Se dice que en 1808 dos caballeros franceses se batieron a duelo en globos aerostáticos sobre París, cada uno tratando de pinchar el globo del oponente; uno de ellos fue derribado y se mató en la caída junto con su padrino.
•    Los participantes de algunos duelos, puestos a elegir el arma, elegían deliberadamente elementos ridículos como morteros, mazos, u horquillas para sujetar cerdos

Fuente: Wikipedia

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