viernes, 25 de marzo de 2016

Mitos y supersticiones sobre la menstruación

La menstruación siempre tuvo sus mitos
La menstruación tiene una elevada importancia en muchas culturas. Desde tiempos inmemoriales han existido pueblos que han considerado a la mujer impura durante el período menstrual. Esta impureza no se refería a la mujer misma, sino al sangrado menstrual. El sangrado se asociaba a fuerzas mágicas, maldiciones y otras supersticiones. Por eso la menstruación siempre ha tenido una imagen negativa. Los sentimientos positivos y las actitudes de las mujeres antes del sangrado mensual, por ejemplo el sentimiento de orgullo de ser mujer, apenas han trascendido a lo largo de la historia. Todos estos mitos alrededor de la menstruación se han mantenido durante siglos e incluso siguen muy presentes en algunas partes del mundo.

La menstruación como fiesta popular

Algunas culturas celebran aún hoy la primera menstruación de una mujer joven, llamada menarquía, como fiesta popular porque es el acceso de la joven al círculo de las mujeres adultas. En los pueblos primitivos los tabús al respecto son mayores.

En algunos casos las ceremonias de madurez de las chicas se inician con bailes y cantos que pueden durar días. La creencia de los poderes mágicos (casi siempre negativos) del sangrado menstrual se extiende por todo el mundo. Para las tribus de los indios de América del Norte, por ejemplo, las mujeres con menstruación, encarnan el poder del mal. En las guerras creían que con su ayuda podían derrotar más fácilmente a sus enemigos. Durante siglos muchos pueblos desarrollaron patrones de comportamiento relativos a la menstruación que casi tenía carácter de ley y que siguen persistiendo parcialmente.

La “cuestión de la mujer” desde 3000 a. C. hasta la actualidad

Ya en la época precristiana la primera regla y sus efectos sobre las mujeres jóvenes eran un tema de interés. Desde el siglo V a. C. existen registros científicos sobre “asuntos de mujeres” por parte de médicos naturistas griegos y romanos. Hipócrates (entre 460 a 370 a. C.) representó el sangrado menstrual de una mujer como “proceso de desecho de fluidos corporales femeninos superfluos”. Plinio el Mayor (de 23 a 79 a. C.) habla de la “impureza” de las mujeres con menstruación. Fue el primero en describir que la proximidad de una mujer menstruante echaba a perder el vino, hacía estériles las siembras y resecaba la hierba y las plantas de jardín. Hacia 1520 Paracelsus describió la existencia de un veneno de la menstruación la “menotoxina”. Esta idea persistió hasta el siglo XX.

El mito de la menstruación en Europa

En España existen muchos ejemplos de mitos sobre la menstruación:

  •     A mediados del siglo XVIII aún se creía que el pelo de una mujer menstruante, que se enterraba en la tierra, se convertía en una serpiente.
  •     Hasta bien entrado el siglo XX las bodegas y destilerías liberaban a las mujeres de trabajar durante la regla porque estaban convencidos de que agriaban el vino o la cerveza.
  •     En 1970, sin ir más lejos, las mujeres menstruantes no podían donar sangre porque se creía que la sangre donada durante la menstruación contribuía a destruir los glóbulos rojos, es decir, que tenía un efecto hemolítico.
  •     Durante la menstruación las mujeres tampoco debían preparar masas para pasteles o cocinar pan ya que no se harían adecuadamente. Tampoco la mayonesa porque se cortaría esta
  •     Hasta bien entrados los años 80, en algunos hospitales con laboratorios de rayos X se creía que las asistentes menstruantes no debían manipular las películas de rayos X que debían revelarse. Lo mismo ocurría en los laboratorios fotográficos: se consideraba que la regla de la mujer afectaba a la calidad de las películas.
  •     También se desaconsejaba a las mujeres menstruantes patinar sobre hielo o bailar. Tampoco debían tocar plantas o flores porque éstas languidecerían al contacto.
  •     Incluso mirarse al espejo durante la menstruación fue un tabú durante mucho tiempo. El espejo se volvía opaco.
  •     La mujer durante la menstruación no podía ducharse, ni bañarse ni lavarse la cabeza, podría, entonces volverse loca o se te cortaba de golpe.
  •     Durante los días de la regla no se podía tomar leche ni derivados, ni huevos ni limón.
  •     Una mujer menstruante si tocaba las cosechas o los árboles frutales podría hacer que cayeran las frutas y arruinar los campos.

Entre superstición y ciencia

Durante muchos siglos los mitos sobre la menstruación han resistido inalterados. Aún en 1920 se publicaban en Alemania estudios científicos sobre la “toxicidad de la mujer menstruante”. Sólo con el progreso de las técnicas de diagnóstico, hacia los años 50, se acabó con el mito del veneno menstrual.

Con todo, aún en la actualidad algunos pueblos de África mantienen rituales durante la menstruación. Aquí sigue siendo sinónimo de prohibición de salir a la calle. En Japón se siguen vendiendo los tampones con guantes desechables para evitar que las mujeres entren en contacto con su propia sangre.

Al final del siglo XX la menstruación fue perdiendo sus tabús y mitos. Con la creciente conciencia de las mujeres sobre su propio cuerpo se desarrollaron productos que se adaptaban a las necesidades femeninas: en España el primer tampón no se comercializó hasta mediados de los 1950; un artículo de higiene íntima imprescindible para muchas mujeres en la actualidad.

Fuente: Onmeda

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No dudes en dejar tu opinión. Siempre se puede aprender más y corregir errores gracias a quien lee este blog.