lunes, 4 de abril de 2016

El lenguaje de la sombrilla

Sombrilla
El uso de las sombrillas, aunque en un principio no fue un elemento exclusivo femenino, está relacionado con el afán de la féminas de la clase alta por proteger su piel de los rayos del sol; a modo de evitar la piel morena, considerada como distintivo de las clases bajas.

De origen oriental, aunque su uso ya estaba en vigor en el siglo XVIII como elemento estético, pero no será hasta el siglo XIX cuando se generaliza y se hace inseparable del traje al que acompaña, evolucionando de forma paralela a éste; creándose en los trajes femeninos una funda para guardar las sombrillas (se trata de “un bolso” enganchada al corpiño. Sería similar a la funda de una espada, solo que más grande.)

Junto con el abanico y el pañuelo, la sombrilla contó con su propio lenguaje de las diferentes posiciones, gestos y colocación:


  • Coger la sombrilla con la mano derecha significaba que le querías mucho y esperabas que se pusiera en contacto con tu familia.
  • Coger la sombrilla con la mano izquierda significaba que le detestabas y no querías que te volviera a mirar a la cara.
  • Dejarla caer al suelo significaba que te lo pensarías.
  • Abrirla súbitamente significaba que tuviera esperanzas.
  • Cerrarla súbitamente significaba que no esperase nada de ti, que todo había concluido.
  • Echársela sobre el hombro derecho significaba que sabías que te amaba y esperabas que se declarase.
  • Coger la sombrilla por ambos extremos, y con los brazos caídos por delante, significaba que estabas impaciente por su llegada.
  • Cogerla por ambos extremos, y con los brazos caídos por detrás, significaba que estabas cansada y aburrida.
  • Mantener la sombrilla plegada y sostenerla en el brazo derecho significaba indiferencia.

Los hombres también tenían su lenguaje que mas tarde se traslado al paraguas

  • Con la mano derecha. - Pues... vaya una carita bonita tiene usted, y unos ojos de cielo... ¿Es usted de esa población? Mire usted, me gusta a mi ese cuerpecito, y la quiero a usted... ¿Y usted, me adora también?... ¿Quiere usted que nos entendamos? Yo no hablo a papá.
  • Con la izquierda. - Anda con Dios, ingrata; ya no te convido al café esta noche. Eres mas veleta que la del reloj de la Puerta del Sol. Me voy a dormir, porque quiero olvidarme de tu inconstancia. Me alegro de no haber hablado a papá.
  • Dejándola caer. - Esta noche pasaré por tu calle. Dile a tu perro que no me ladre. Te llevaré una libra de caramelos y medio bigote. Yo no hablo con los papás.
  • Abriéndola de pronto. - Devuélvame usted las cartas y el retrato. Yo haré lo mismo. Mándeme usted también el guardapelo, porque lo necesito para otra mujer menos falsa que usted. Expresiones a su papá.
  • Cerrándola. - Convenido. ¿Me querrás siempre? Ya nos casaremos cuando me nombren gobernador civil. Entonces iré a hablar con tu papá (que ya se habrá muerto).
  • Sobre el hombro derecho. - ¿Me darás un poco de pelo? ¿Sales esta noche? ¿Me va queriendo tu mamá?
  • Sobre el izquierdo. - Dile a ese momo que se vaya de tu lado, y a tu papá que no me mire tanto, porque no pienso hablarle.

Fuentes: Con R de Romantica

                Página personal de Antonio Lagordo 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No dudes en dejar tu opinión. Siempre se puede aprender más y corregir errores gracias a quien lee este blog.