jueves, 28 de abril de 2016

La cruel historia que inspiró Blancanieves

Fotograma de la película «Blancanieves» (1937)

La princesa ciega que jugaba con niños explotados en las minas

La crueldad del cuento de los hermanos Grimm llevó a un grupo de investigadores alemanes a preguntarse cuál pudo ser su inspiración histórica. La respuesta fue clara: la princesa alemana María Sophia


Fueron felices, comieron perdices y a la bruja le amputaron sus pies achicharrados... O al menos eso deja intuir el cuento de los hermanos Grimm. La mayoría de sus relatos infantiles fueron suavizados por Disney o por ellos mismos en sucesivas ediciones. En el final del cuento de la «Cenicienta» escrito por estos alemanes, los pájaros que cantan alegremente en la versión de dibujos animados se lanzan a arrancarles los ojos a las malvadas hermanastras. No es una versión apta para menores de edad, como no lo es que, al final de «Blancanieves», el príncipe ordene que la malvada bruja se calce un par de zapatos de hierro candente y baile hasta que caiga muerta. Se lo tenía merecido, según los Grimm, pues, al fin y al cabo, había creído comerse el corazón de Blancanieves cuando en realidad era el de un jabalí.

La crueldad del cuento de los hermanos Grimm llevó a un grupo de investigadores alemanes a preguntarse cuál pudo ser la inspiración histórica o el relato medieval en el que se basa la historia de «Blancanieves». Entre distintas teorías, la más probable apuntaba que Blancanieves estaba basada directamente en la vida de María Sofía Margarita Catalina Von Erthal, una princesa alemana del siglo XVIII que sufrió los desprecios de su madrastra.

María Sophia, la princesa ciega querida por todos

El príncipe Philipp Christoph von Erthal, condestable de Kurmainz, tenía así una hija, María Sophia, que se quedó ciega parcialmente a causa de una viruela y que perdió a su madre en 1741. Sus desgracias personales y su carácter bondadoso hacía que la población adorara a la princesa. Tras dos años viudo, su padre se casó con Claudia Elisabeth Maria von Venningen, condesa imperial de Reichenstein y aspirante a madrastra cruel. La segunda esposa de Philipp Christoph dio preeminencia a los hijos de un anterior matrimonio y, según el mito, María Sophía fue objeto de distintos episodios de maltrato y desprecio. No parece, sin embargo, que hubiera argumentos para considerarla una mujer perversa en la vida real; siendo el cariño que el pueblo tenía hacía María Sophia el que pudo dervirtuar su papel de madrastra.

Las similitudes van más allá. La familia de Philipp Christoph von Erthal estaba asentada en un poblado de Lohr, junto al río Meno, cerca de Frankfurt. En el castillo de Rieneck, de su propiedad, se conserva un «espejo parlante», es decir, un juguete acústico idéntico a uno que estuvo de moda en el siglo XVIII y era fabricado en Lohr, ciudad famosa por la manufactura de espejos y cristales. Este ingenio habría inspirado a los Grimm para el cuento de «Blancanieves».

Además, por razones que se desconocen, María Sophia entró en contacto cotidiano con un grupo de mineros de la región. Dado que las minas de Bieber eran muy estrechas y algunos túneles casi inaccesibles, se requería del trabajo de personas pequeñas o incluso de niños. Estos trabajadores llevaban gorras y capuchas de colores chillones para protegerse de los golpes, al igual que en el cuento. Pero no todo era magia en las minas de Bieber, donde el trabajo resultaba brutal y muchos morían siendo niños.

La salud de la princesa tampoco fue buena, lo que pudo dar lugar a alguna enfermedad que la obligara a guardar cama en distintos periodos. Lo que sin embargo no ocurrió es que fuese envenenada por una manzana o quedara en coma a la espera del beso de un príncipe en su ataúd de cristal. En lo referido a este ataúd de cristal, podría tener su raíz en la importante industria del vidrio de la zona. Todavía hoy se pueden encontrar algunos ejemplos, especialmente en iglesias católicas, de urnas y ataúdes hechos de cristal.

Otra teoría: Felipe II y su amor alemán

Para el historiador alemán Eckhard Sander, por el contrario, Blancanieves habría sido una joven condesa que se llamaba Margarethe Von Waldek. Esta noble vivió en Alemania en la primera mitad del siglo XVI, en la misma época en la que el entonces príncipe Felipe II realizó el «Felicísimo Viaje» por el continente europeo para conocer los límites de su futuro reino. Mujeriego y en ese momento soltero, Felipe de España habría mantenido una aventura con esta condesa alemana que devino en tragedia.

La hermosa Margarethe murió supuestamente envenenada por las intrigas de la corte, que evitaron así que se casara con Felipe II de España. Las semejanzas con el cuento, una vez más, tienen a los enanos como elemento vertebrador. La condesa jugaba desde pequeña con siete niños desnutridos y envejecidos prematuramente que trabajaban en las minas de la familia von Walked. Su pobreza les hacía vestir con harapos coloridos y largos abrigos.

Pero estas dos no son las únicas teorías. En la línea de que los relatos de esta naturaleza están presenten en distintas literaturas y culturas no relacionadas entre sí, hay quien no cree que los hermanos Grimm empleasen una única fuente. Simplente sus cuentos fueron el resultado del folklore alemán y los mitos locales.

Fuente: ABC

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