viernes, 24 de junio de 2016

El molinero de Txagoiti que molía gratis y pagaba canciones

Representación de la leyenda en el molino
Este es uno de esos relatos  que si no fueron ciertos debieron serlos, no en la parte de leyenda sino en la parte más "melódica".

Aquí os contamos la historia del bueno del molinero de Txagoiti. Nos recuerdan los mayores que aquí vivía un molinero que era muy, muy alegre y cantarín. Se pasaba el día cantando y haciendo harina, de ésta hacia dos clases una muy fina para hacer ricos bizcochos y pan y otra más gorda para dar de comer a los animales.

Siempre que venía un hombre o mujer a moler el trigo. Este le pedía que le cantase una canción y si no  la conocía, le hacia el trabajo gratis y además le daba cuatro reales.

Por eso, si en el camino que va al Molino de Txagoiti encontráis alguna moneda, es porque se le habrá caído a alguno que en su momento cantó alguna canción nueva al molinero .De hecho hay una canción popular que todo el pueblo sabe, dice así :

“Por echar cuatro cantares
en la puerta de un molino
Me dieron cuatro reales
y me molieron el trigo”.

Cuentan que el día de San Juan, el Molinero de Txagoiti  estaba arreglando y limpiando el molino muy, muy afondo. Ya que a partir de esa fecha, como sabéis entramos en el solsticio de  verano y viene  el calor. El sol calentará  y empezará a dorar y madurar los trigos, avenas y cebadas.

Esto significa que luego el molinero tendrá mucho trabajo.

Cuando el molinero estaba acabando de poner todo a punto, se puso el cielo negro y nuboso. Empezó a caer una  gran tormenta, incluso  granizaba, y al poco se hizo de noche. El hombre no tenía ninguna luz para guiarse hacia el pueblo, así  que no sabía qué hacer. Pero el hombre debía  llegar al pueblo, ya que seguro que su mujer le estaría esperando preocupada.

Estaba en la puerta del molino mirando al fondo del camino,  y no veía nada, ni si quiera se veía el resplandor de la luna que  estaba tapada por las nubes.

El molinero rompió a llorar. De repente empezó a escuchar unos cencerros, que sin embargo no provenían de ningún animal. El sonido cada vez era más fuerte, lo notaba como si los tuviese encima.Al poco escuchó una vocecilla que le aconsejaba que siguiera al sonido.El molinero seguía sin ver a nadie. Hizo caso, el sonido  de los cencerros le fueron  guiando  entre el bosque y la noche cerrada hasta la plaza del pueblo.

Los vecinos estaban alrededor de la hoguera, se sorprendieron de cómo pudo llegar al pueblo y de la historia que había contado.


El más anciano del pueblo dio un paso hacia delante, y les explicó que no era la primera vez, que en el molino vive un galtxagorri (pequeños genios como una avellana, que tiene mucha fuerza y lleva unos pantalones rojos) y que ya había ayudado a más gente, en la noches cerradas.

Fuente: ELburgo-Burgelu


Podeis escuchar la cancion aqui.



A partir del minuto 7 se cuenta la historia en castellano

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